Regresa al pasado viajando a estas ocho ciudades medievales (España)

Son ciudades de origen medieval, con menos de 17.000 habitantes, con un casco histórico perfectamente conservado de enorme riqueza monumental y con edificios y calles que son auténticos museos al a

25/05/2021

Son ciudades de origen medieval, con menos de 17.000 habitantes, con un casco histórico perfectamente conservado de enorme riqueza monumental y con edificios y calles que son auténticos museos al aire libre. Todas ellas pertenecen a la Red de Ciudades y Villas Medievales, un proyecto integrado por ocho municipios españoles (y uno portugués) para promocionar su legado histórico e impulsar el turismo cultural, gastronómico y de naturaleza de sus miembros.

Atravesando de norte a sur la Península, recorremos estas ocho villas españolas para descubrir cómo su pasado medieval ha llegado hasta nuestros días a través de su historia, su arquitectura, sus leyendas y su literatura, cada una con personalidad y unas tradiciones propias y singulares. Desde Hondarribia hasta Jerez de los Caballeros, son casi mil kilómetros de esta ruta que promete transportar al pasado a cualquiera que la realice. 

 

Hondarribia (Guipúzcoa)

En la desembocadura del Bidasoa en el Cantábrico, río que hace frontera natural entre España y Francia, se ubica la ciudad guipuzcoana, de la que se asegura que fue poblada hace más de 5.000 años por los yacimientos prehistóricos encontrados. La localidad de tradición pesquera a 23 km de San Sebastián está dividida en dos barrios históricos: el Casco Viejo, amurallado y declarado Conjunto Monumental, y La Marina (puerto), antiguo barrio de los pescadores situado extramuros y caracterizado por una arquitectura popular con casas tradicionales de colores vivos. El casco antiguo de la villa aún conserva una parte importante de las murallas y cuatro baluartes (siglos XVI-XVII) que la rodean, además de las dos entradas históricas al recinto. El foso que rodea el conjunto fortificado supone un interesante paseo para descubrir sus baluartes, cubos, puertas y ver las huellas de los impactos sufridos durante las numerosas batallas. La puerta de Santa María y la de San Nicolás dan acceso al casco antiguo, formado por un entramado de calles empedradas, plazas (Guipúzcoa, Del Obispo...) y bellos edificios con balcones de hierro (destacan la Casa Consistorial, el Palacio de Casadevante y el Palacio Zuloaga). El centro neurálgico de la ciudad es la Plaza de Armas, donde se enclavan la Iglesia de Nuestra Señora del Manzano (1474) y el Castillo de Carlos V (actualmente Parador Nacional). 

Dónde dormir: la experiencia se completa alojándose en el Parador de Hondarribia (Plaza de Armas, 14; teléfono: 943 64 55 00), el impresionante castillo del siglo X, que presenta arcos originales y alberga objetos como armaduras, cañones y lanzas en su interior. Precio: desde 180 euros. *Se puede reservar aquí.

Dónde comer: ir de pintxos en Hondarribia es obligado, especialmente por el barrio de La Marina, concretamente en la Calle San Pedro. Hondarribi, Ardoka, el Gran Sol, Txantxangorri o Etxeberrí son algunos de los bares y restaurantes a tener en cuenta.

 

Estella (Navarra)

Enclavada en pleno Camino de Santiago, a 45 km al sur de Pamplona, se ubica esta encantadora villa fundada en el año 1090 por Sancho Ramírez y asentada en un gran meandro del río Ega. A mitad de camino entre la montaña y la ribera, la localidad era conocida en el siglo XV como "Estella la Bella" por el enorme patrimonio monumental que aún permanece intacto. El entramado de calles empedradas y plazuelas con bonitas fuentes llevan a enclaves como la iglesia de San Pedro de la Rúa, con un claustro del siglo XII, considerado uno de los conjuntos de mayor riqueza escultórica del románico navarro; la de San Miguel (finales del siglo XII), ubicada en lo alto de una roca conocida como La Mota; la del Santo Sepulcro (s. XII), punto de encuentro para los peregrinos del Camino de Santiago, y el Palacio de los Reyes de Navarra (s. XII), único ejemplo de románico civil en la comunidad foral. A esto hay que sumarle numeroso conventos, palacios, palacetes y casas señoriales.

Dónde dormir:Hospedería Chapitel (Chapitel, 1; teléfono: 948 55 10 90). Pequeño hotel rústico en una calle peatonal del centro de la ciudad que conserva la esencia del edificio antiguo del siglo XVII en el que se encuentra. Precio: desde 86 euros. *Se puede reservar aquí.

Dónde comer: Los productos de la huerta tienen un protagonismo absoluto en la gastronomía de Estella; entre sus platos principales también se encuentran las alubias rojas (calbotes) y las pochas (alubias blancas). El gorrín (lechón al horno de leña) es el plato por excelencia. Éste y demás ejemplos tradicionales se pueden degustar en el elegante Restaurante La Cepa (Plaza los Fueros, 15; teléfono, 948 55 00 32).

 

Laguardia (Álava)

En lo alto de un cerro, rodeada de extensos viñedos, la localidad vasca al sur de la provincia de Álava aún conserva casi intacta parte de la muralla que levantó a su alrededor el rey Sancho el Fuerte de Navarra (en el siglo XIII). Un bello entramado de callejuelas empedradas y rincones del casco antiguo mantienen el espíritu medieval de la capital del vino de la Rioja Alavesa, llena de edificios renacentistas y barrocos en cuyas fachadas se pueden contemplar hermosos escudos. Tres calles principales, estrechas y alargadas, atraviesan la población de norte a sur. La porticada Plaza Mayor, presidida por el Ayuntamiento (s. XIX) y el Antiguo consistorio (s. XVI), es el centro neurálgico de la villa. La joya patrimonial es la Iglesia de Santa María de los Reyes, con la Torre Abacial (s. XIII), actualmente campanario. 

Dónde dormir: Hospedería de los Parajes (Mayor, 46; teléfono, 945 62 11 30). Histórico establecimiento cuyas habitaciones están distribuidas alrededor de un patio cubierto con techo de cristal. Cuenta con centro de spa con hammam, bañera de hidromasaje y vinoterapia, además de con una bodega del siglo XV con una amplia gama de vinos. Precio: 180 euros. *Se puede reservar aquí.

Dónde comer: Las patatas con chorizo, también conocidas como patatas a la riojana, las pochas con chorizo, la menestra de verduras o las chuletillas al sarmiento son algunos de los platos típicos. El tapeo por las calles Mayor y Páganos es obligado. 


Almazán (Soria)

En la provincia de Soria, en un promontorio a orillas del Duero, se enclava esta villa que en su día fue lugar estratégico de los árabes. Una muralla medieval de los siglos XII y XIII envuelve el casco antiguo, al que se accede por cualquiera de las tres grandes puertas y dos postigos que aún se conservan. Su monumental Plaza Mayor está presidida por el Palacio de los Hurtado de Mendoza (s. XV y XVI) y por la Iglesia de San Miguel. 

Dónde dormir: Hotel Villa de Almazán (Av. de Soria, 29. Teléfono: 975 30 06 11). Hotel rústico con todas las comodidades y aparcamiento privado gratuito. Precio: 90 euros. *Se puede reservar aquí.

Dónde comer: El lechazo, los estofados de corzo, venado o liebre, los chorizos, las morcillas... y sobre todo los torreznos son las estrellas de la cocina de Almazán, sin olvidarse de sus dulces, como las yemas. Comida casera en Mesón Castilla (Hurtado de Mendoza, 17. Teléfono: 975 30 16 11), famoso por sus torreznos. 

 

Sigüenza (Guadalajara)

Al norte de Guadalajara, el casco histórico de la también llamada "Ciudad del Doncel", en referencia a su personaje más emblemático, Martín Vázquez de Arce, está declarado Conjunto Histórico Artístico, gracias a su enorme patrimonio monumental, que incluye el imponente Castillo del siglo XII (hoy Parador Nacional) que vigila la villa desde lo alto. El palacio-fortaleza (el acceso al interior es libre, excepto a las habitaciones) fue habitual residencia de obispos, cardenales y reyes hasta mediados del siglo XIX. En su interior destaca una capilla románica del siglo XIII. Descendiendo desde el Castillo por las famosas travesañas, las callejuelas que comprenden parte del trazado medieval, se llega al centro de la ciudad. La plaza Mayor está presidida por el antiguo Ayuntamiento y la Catedral Románica de Santa María la Mayor (fortaleza de 1124). Otros monumentos emblemáticos que hay que conocer son La Casa del Doncel (XIII), la Iglesia de Santiago (1156-1167) o el Monasterio de las Ursulinas.

Dónde dormir: Pasar la noche en el espectacular Parador de Sigüenza (Plaza del Castillo, s/n; Teléfono: 949 39 01 00), la fortaleza árabe muy bien conservada, es trasladarse al pasado al pasear entre sus muros y patio empedrado. Precio: desde 115 euros. *Se puede reservar aquí.

Dónde comer: Para darse un homenaje en un restaurante con estrella Michelin, El Doncel (Pº de la Alameda, 3. Teléfono: 949 39 00 01), que ofrece cocina creativa y moderna con una mezcla de productos de la tierra y otros más exóticos (menú gastronómico: 118 euros, bebidas no incluidas).


Consuegra (Toledo)

Lo primero que viene a la mente al visualizar esta villa manchega, situada a los pies del Cerro Caldeico, es el impresionante Castillo de la Muela (del s. X), que la vigila desde lo alto, y los imponentes 12 molinos de viento que lo flanquean (los gigantes del horizonte de Cervantes, de los cuales cinco conservan el mecanismo completo). Pero, la pequeña localidad toledana, cuyos orígenes se remontan al siglo VI, es más que eso. Una presa romana, la casa La Tercia de la Orden San Juan, el sobrio ayuntamiento renacentista de 1670, unido por un arco a la Torre del Reloj, el Palacio de San Gumersindo, del siglo XX y de imitación mudéjar, o el edificio de Los Corredores (s. XVII), con su balconada de madera típicamente manchega, forman parte del patrimonio cultural e histórico de la ciudad. De obligada visita están también la ermita del santísimo Cristo de Veracruz (1750), de estilo neobarroco con su fachada de mármol blanco, y la iglesia parroquial Santa María la Mayor, de 1723.

Dónde dormir: Patio de Los Jazmines (Hermanos Quintero, 17; Teléfono: 690 01 92 81). En una casa solariega reformada, este hotel cuenta con piscina, jardín, salón y habitaciones equipadas con todas las comodidades. Desde la casa, situada muy cerca de la céntrica Plaza de España, se disfruta de excelentes vistas a los molinos. Precio: 105 euros/noche. *Se puede reservar aquí.

Dónde comer: Gachas, migas, duelos y quebrantos, rin-ran o platos de caza menor o mayor, acompañados de los vinos de Consuegra, son las especialidades gastronómicas de la zona. El Retorno Consuegra (Reina María Cristina Habsburgo, Lorena, 2; Teléfono: 601 30 88 78) ofrece platos elaborados de las recetas de toda la vida con los productos locales. Destacan las migas, la paletilla al horno y la caldereta de cordero.


Ciudad Rodrigo (Salamanca)

Al oeste de la provincia de Salamanca, junto a Portugal, y regada por las aguas del río Águeda, Ciudad Rodrigo es una de las ciudades amuralladas más bellas de la Península Ibérica. Su relevante situación fronteriza la convirtió en enclave estratégico a lo largo de los siglos. Su época dorada y de mayor esplendor la vivió durante el s. XVI , con la construcción de numerosos monumentos religiosos, palacios y casas solariegas. Entre ellos, las defensas, la catedral y el puente de la ciudad. Los dos kilómetros y medio de perímetro que tienen las murallas, construidas por orden del rey Fernando II de León en 1160, encierran un maravilloso casco antiguo con calles estrechas y empedradas repletas de palacios y casas señoriales (destacan la del Marqués de Cerralbo, la de los Miranda y el Palacio del Águila). En lo alto está el Castillo de Enrique II de Trastámara (1372), con su Torre del Homenaje de tres plantas, que hoy alberga el Parador. También merece una visita la Catedral de Santa María (1165), de estilos románico y gótico. Destacan el claustro, el Pórtico del Perdón (s. XIII) y el Coro (s. XV).

Dónde dormir: Pasar la noche como un rey en un castillo en habitaciones con dosel es posible en el Parador de Ciudad Rodrigo (Plaza Castillo, 1; Teléfono: 923 46 01 50). Precio: 130 euros. *Se puede reservar aquí.

Dónde comer: Los huevos fritos con farinato (embutido autóctono elaborado con miga de pan, grasa de cerdo, pimentón y especias), plato típico de la ciudad, son famosos en El Charro (Diez Taravilla, 9; Teléfono: 923 46 00 05).


Jerez de los Caballeros (Badajoz)

Pasear por las calles de esta encantadora ciudad en plena dehesa extremeña, al sur de la provincia de Badajoz, supone retroceder a su pasado medieval, una época de esplendor bajo el dominio de la Orden del Temple. Por sus sinuosas calles se van descubriendo los monumentos que alberga la ciudad, con los más bellos ejemplos de arquitectura barroca. Junto a las casas bajas de blancas fachadas sobresalen las altas torres de la Iglesia de San Bartolomé, de la Arciprestal de San Miguel Arcángel, de la de Santa María de la Encarnación y de la de Santa Catalina. En lo alto de la ciudad, con unas increíbles vistas, se enclava el Castillo Templario, construido sobre una alcazaba musulmana, de la que perviven varios elementos. Sus murallas y torres templarias son del siglo XIII y de las seis puertas que tenía el conjunto amurallado, sólo se conservan la puerta de Burgos y la de la Villa.

Dónde dormir: El Hotel Oasis (El Campo, 18; Teléfono: 924 73 12 44) tiene una ubicación inmejorable en el centro de la ciudad, junto a la Torre de San Bartolomé. Sus habitaciones son sencillas pero con todas las comodidades (wifi gratuita). Cuenta con un restaurante de comida tradicional andaluza. Precio: 60 euros/noche. *Se puede reservar aquí.

Dónde comer: Comida local original en La Ermita (Dr. Benítez, 9; Teléfono: 924 75 10 09), restaurante de cocina casera situado en una ermita. Inmejorables el jamón y demás ibéricos.

 

Fuente: El Mundo

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