Groenlandia, estado autónomo de Dinamarca, vive estos días bajo la amenaza de apropiación geopolítica -disfrazada de “interés estratégico”- de la administración Trump. Su población, unos 57.000 habitantes, reclama mantener la autonomía y el equilibrio con la naturaleza frente a un escenario de colonización moderna. Planeta Aventura y Aventura Amazonia abrazan solidariamente a la isla y a todosd sus habitantes.
El esquí de travesía es mucho más que un deporte en Groenlandia: es una forma de desplazarse por la inmensidad helada. Las rutas atraviesan glaciares y fiordos, conectando pueblos donde la nieve es compañera cotidiana. Equipos locales ofrecen itinerarios que combinan deporte y cultura inuit, con guías que enseñan técnicas de orientación y supervivencia en condiciones extremas. Cada jornada de esquí es una lección de resistencia física y mental frente al frío polar.

Practicarlo implica sumergirse en un silencio absoluto, roto solo por el roce de los esquís sobre la nieve. Las auroras boreales iluminan el camino en invierno y el sol de medianoche alarga las travesías en verano. Es un deporte que exige preparación, pero recompensa con paisajes que parecen irreales.
El trineo tirado por perros —o qamutit, en lengua inuit— es quizá la práctica más emblemática de Groenlandia. Originalmente utilizada para cazar y transportar mercancías, hoy es una experiencia deportiva y cultural. Los equipos de perros groenlandeses, poderosos y resistentes, guían los trineos a través de llanuras y hielo marino, manteniendo viva una tradición milenaria. Los recorridos suelen realizarse en los alrededores de Ilulissat y Qaanaaq, donde la tundra se abre a la inmensidad blanca.

Más allá de la velocidad, esta práctica enseña respeto y conexión. El vínculo entre guía y animales es esencial, una simbiosis de confianza y comunicación silenciosa. Para quienes la viven, es un viaje emocional que trasciende el deporte: una inmersión en la historia y el alma del Ártico.
Entre las nuevas disciplinas, el kite-ski (o esquí con cometa) ha ganado terreno entre los aventureros que buscan adrenalina pura. Impulsados por el viento, los esquiadores cruzan superficies heladas a gran velocidad, combinando técnica y control en un entorno extremo. Groenlandia, con su vasto hielo y vientos constantes, se ha convertido en uno de los destinos favoritos para practicarlo de forma segura y responsable.

Esta modalidad fusiona el desafío físico con el vuelo y la libertad. Las zonas de Kangerlussuaq y Nuuk son las más recomendadas para iniciarse, siempre acompañados de instructores especializados. Cada sesión de kite-ski es una danza entre viento y hielo, donde el cuerpo aprende a leer la fuerza invisible que mueve el Ártico.
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