¿Cómo educar sin estereotipos de género?

27/10/2018

Educar en igualdad de género debería ser la única opción posible, por una sociedad futura más equilibrada y equitativa, por unas niñas y niños que en el futuro tengan más oportunidades y sean más libres. Como bien sabéis, el género es un constructo cultural no determinado por la condición biológica de cada cual; llevamos demasiado tiempo asignando roles determinados y cerrados a nuestras hijas e hijos, y deberíamos aprovechar que estamos en un momento de cambios para revisarlos.

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Al analizar nuestro entorno, y (en consecuencia) proponer acciones sobre la educación en general, y el tratamiento del papel de la mujer, estamos teniendo en cuenta la perspectiva de género y redefinir el papel que cada cuál juega. Está claro (al menos para mí) que biológicamente somos diferentes, probablemente funcionemos también distinto desde un punto de vista psicológico, pero en esencia somos seres humanos dotados de unas habilidades de comunicación excepcionales y de unas emociones especializadas que nos ayudan en muchos aspectos de la vida. Es el momento de aprovechar las diferencias y las similitudes para que niños y niñas progresen con las mismas oportunidades hacia SU futuro.

Hay varias cosas que podamos hacer para una educación libre de estereotipos, empezando por el hogar, siguiendo por la escuela, y sin descuidar el conjunto de la sociedad:

Educar sin estereotipos en la escuela.

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Hay varias cosas que los colegios pueden hacer para favorecer la igualdad. Por ejemplo pedir a todas y todos que se involucren en la recogida de juguetes, cuando están en infantil, no indicar explícitamente que pueden jugar a unas cosas u otras (según su sexo). Hablar y explicar temas con mucha conciencia, y ejercer el pensamiento crítico acerca de las desigualdades sociales, teniendo en cuenta que los libros de texto no siempre son un buen referente, porque contienen errores y sesgo.

Promover los debates abiertos sobre el tema, a partir de quinto de Primaria. En Educación Física y recreo se pueden tomar varias acciones, como asignar tareas y ejercicios a todas y todos por igual o proponer programas para liberar los patios de niños jugando al fútbol, y así favorecer el conocimiento de actividades de ocio alternativas, con la participación de todos y todas. Las niñas tienen muchas capacidades, y sólo debemos reconocerlas, permitirlas y apoyarlas.

Se trata sobre todo de observar, teniendo en cuenta los principios del desarrollo evolutivo en los más pequeños, sin olvidar que (como dijo Einstein) “el ejemplo no es una forma de educar, es la única”; observar para detectar las diferencias que inhiban el crecimiento y el aprendizaje, de esta forma podremos superarlas.