¿Para qué sirve educar en valores éticos?

¿Para qué sirve educar en valores éticos?

Unos días antes de que las vacaciones escolares de Navidad empezaran, el profesor ángel Gabilondo anunció que iba a plantear al pleno de la Asamblea del PSOE una Proposición no de Ley, para que (entre otras cosas) en cuarto de la ESO, la Ética (valores éticos) se convierta en troncal. Más abajo podéis observar un cuadro del Ministerio de Educación en el que se aprecia la disposición de materias para el nivel educativo referido, según la LOMCE.

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Se sabe que hay varios gobiernos autonómicos que optan por recuperar Educación para la Ciudadanía; pero lo realmente importante de esta noticia es la pretensión de que los Valores Éticos puedan llegar a dotarse de una dimensión y un peso importantes en el currículo para secundaria. En la actualidad, y puesto que no es troncal, no solo está compitiendo con otras asignaturas, sino (además) con la otra de libre elección al mismo nivel: la Religión. Nos proponemos exponer la utilidad de la Ética, no sin antes introducir la visión sobre los pilares de la Educación, desarrollada por Jacques Delors antes de empezar el presente siglo.

El que había sido durante 10 años presidente de la Unión Europea, enunció en un informe que había elaborado, los que a su juicio deberían considerarse como pilares de la educación del siglo XXI. Estos son: Aprender a Conocer, Aprender a Hacer, Aprender a Convivir y Aprender a SER. A todas luces, nuestra educación consiste mayoritariamente en un transvase de conocimientos que los alumnos posteriormente deben demostrar haber adquirido. De esta forma se están perdiendo valores y habilidades tan necesarios como las competencias.

Ética, y el proceso de ser persona.

¿Pero y qué hay de Aprender a Ser? Nos encontramos ante el pilar más olvidado de todos, tanto que si consideráramos la educación como una casa, estaríamos a punto de desmoronarnos. Pero vayamos por partes. ¿Qué pretenden los valores Éticos? Resulta que los docentes, atendiendo a la responsabilidad delegada en ellos, deben apoyar el desarrollo de sus alumnos como personas; y estos poseen una dimensión emocional además de la intelectual.

La ética favorece la dignidad y el constructo moral, además del pensamiento crítico. Pero además a través de esta materia, chicas y chicos pueden llegar a entender los fundamentos de su papel en la sociedad, y posicionarse como personas de importancia para la sociedad. Como un objetivo más ambicioso, los valores éticos posibilitarían una sociedad más justa, libre e igualitaria, formada por ciudadanos libres que se respetan unos a otros.

Los niños saben pensar por sí mismos, en ocasiones la educación, tal y como está planteada (obsoleta y de modelos pedagógicos caducos) no hace más que dificultar este pensamiento, que debía alentarse y no apagarse como si fuera una llama a punto de extinguirse. Ya dijo Paulo Freire que se necesita una Educación que enseñe a pensar y no a obedecer; y estamos haciendo lo contrario. Los valores éticos tienen un carácter filosófico así que si que contribuyen al Pensamiento, y por cierto… la propuesta de Ángel Gabilondo va algo más allá, al plantear la Historia de la Filosofía en Bachillerato.

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Por interés de todos, o ¿cuál es el interés de toda una Sociedad?

¿Cómo han llegado a ser las materias instrumentales más importantes que aquellas que contribuyen al desarrollo de los alumnos como personas? Por si os sirve, puedo añadir, que hay utilidades más allá del pensamiento y la conducta en esta materia: por ejemplo, la Ética contribuye a la resolución de problemas, ¿como? Pues porque cursándola, los alumnos aprenden a analizar y a ofrecer soluciones. Y voy más lejos: en ocasiones se habla de la resolución positiva de los conflictos, desde luego es la mejor solución ante episodios de bullying (en cualquiera de sus modalidades), es mejor eso que reprimir al agresor o negar a la víctima. ¿Pero cómo nos vamos a poner a resolver si no tenemos las bases culturales y emocionales para ello? los valores éticos podrían ayudar por lo menos en las primeras.

Cumplimos parámetros de una sociedad económica avanzada, pero humanamente estamos a la cola, y esto es lamentable. Finalizo apuntando que si realmente queremos ser civilización, debemos ayudar a los más jóvenes a que construyen su moralidad, no solo mirando a los demás y ejerciendo crítica externa, sino conociéndose, y entendiéndose a sí mismos. De lo contrario, se perderán muchas oportunidades.